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La incredulidad de Santo Tomás, Caravaggio |
¾ Trae
tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas
incrédulo, sino creyente.
Contestó
Tomás:
¾
¡Señor mío y Dios mío!
Jesús
le dijo:
¾
¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
Juan 20, 27-29
Lo
reconocimos y desapareció… Reconocer es conocer dos veces, una fuera y otra
dentro. ¿Qué más podíamos pedir? Nos dejó su imagen y su voz, grabadas en el
corazón, antes de desaparecer de nuestra vista.
Se quedó con
nosotros cuando el día iba de caída. Se quedó para siempre, cuando ya atardecía
en el paisaje del camino y en el paisaje del alma. Qué regalo nos hizo el
Maestro antes de subir al Padre…
Aunque se fue,
nunca se ha ido. Se alejó y nunca ha estado tan cerca. Solo el Hijo de Dios
podía hacer posible estas aparentes contradicciones. Solo Él pudo hacernos tan
libres, capaces de trascender esas paradojas en una realidad nueva. Solo Él lo
hacía, lo hace todo nuevo, por amor.
Cómo ardía
nuestro corazón cuando nos explicaba las Escrituras, cómo sigue ardiendo… Y
cuando el corazón arde es por algo. Esas llamas y su luz han de ser
compartidas para que no se apaguen. Hay que buscar a Tomás y a cuantos como
Tomás no pueden creer lo que no ven, porque les ciega la soberbia de los ojos y
la mente, los que aún no han comprendido que la bienaventuranza de los pobres en
el espíritu se refiere a aquellos que han renunciado a todo y han encontrado
Todo.
Tomás vio y
creyó. Dejemos ver la hoguera de nuestros corazones, mostremos esas llamas de
amor vivas, seamos verdaderos testigos, pruebas vivientes para los que, como
Tomás, necesitan pruebas, certezas, confirmaciones.
Jesucristo
resucitado ha salido a nuestro encuentro para acompañarnos en el camino, ahora
que atardece. Y nosotros, renacidos en Cristo, salimos al encuentro de aquellos
que han perdido la esperanza y caminan en penumbra, para encender en sus
corazones la luz de la Vida, el fuego del Amor.
TODO
Los héroes se
convierten en budas con un solo pensamiento, pero a los perezosos se les
entrega las tres colecciones de los libros sagrados para que los estudien.
Sutra
Vimalakirti
Lo que vemos: el cuatro por cien de lo real.
¿Cuándo
mereceremos verlo todo?
¿Cuándo
podremos ver?
¿Cuándo?
¿?
Ahora,
si mira el corazón.
Dichoso el que cree sin haber visto.
Bienaventurados los pobres en el espíritu.
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